Bienvenidos a un nuevo artículo del blog de electrónica para músicos, en esta ocasión les quiero presentar algo distinto, en uno de mis últimos talleres presenciales, dibuje un esquema sobre los principales puntos de la calibración y su interdependencia y me pareció interesante trabajar un video a partir de eso, de ese video surge este artículo que espero sea de ayuda para todos quienes deseen incursionar de forma más profesional en los ajustes de sus instrumentos. Recuerden que, si quieren incorporar mucho más conocimiento tanto en formato libros como videos o clases presenciales, pueden hacerlo a través de esta nuestra web.
El concepto central que debemos entender antes de comenzar, es la interdependencia de los ajustes. En la guitarra, nada funciona de forma aislada; ajustar un componente inevitablemente afecta a los demás. Por ejemplo, si decidimos modificar la acción de las cuerdas, esto alterará inmediatamente tanto el audio como la entonación de nuestro instrumento. Por eso, para tener un enfoque verdaderamente profesional, dividimos la calibración en cuatro grandes pilares: la acción del instrumento, el audio, la entonación y la estabilidad de la afinación y los vemos tanto de forma independiente como dependiente.
Comencemos por la primera parte: la Acción y tocabilidad del instrumento.
Cuando hablamos de "acción", nos referimos básicamente a la comodidad o "tocabilidad" de la guitarra. Físicamente, es la altura de las cuerdas respecto al diapasón, lo cual es vital para facilitar el uso de nuestra mano izquierda, (en caso de ser diestros), y permitirnos ejecutar todas nuestras técnicas de la mejor manera posible.
Algo que siempre les recalco a mis alumnos es que, en cuanto a medidas, no hay una regla universal absoluta. La acción ideal depende completamente del músico y su estilo; por ejemplo, un guitarrista que hace shredding va a requerir ajustes muy distintos a los de uno que toca jazz. Para darles un ejemplo personal, yo que toco estilos más orientados al blues y al rock, prefiero usar calibres de cuerdas 0.095 o 0.10 con una acción baja y una afinación en bemol. La receta genérica es un buen punto de partida, pero al final del día manda el tacto del músico, el estilo que toca, pero también el estilo que tiene de ejecutar el instrumento y sus necesidades, dos instrumentos iguales no se setean igual incluso para dos músicos que tocan el mismo estilo musical.
Primero que nada, debemos entender que la acción es el resultado de tres elementos fundamentales:
Esta es la que yo llamo la "acción intermedia y fundamental" y es el primer paso, lo primero que se debe ajustar cuando empezamos el seteo. ¿Por qué comenzamos por aquí? Porque la curva del mástil no depende de factores externos como la altura de la cejuela o el puente. Para medirla correctamente, se debe presionar la cuerda en el primer y último traste, revisando la curva resultante justo en el centro del mástil, que generalmente es entre los trastes 7 al 9. En cuanto a números, la medida de esta curva suele rondar entre 0.25 y 0.40 mm como máximo, pudiendo bajarse a márgenes de entre 0.20 o 0.30 mm dependiendo de qué tan recto queramos el brazo y de que tan nivelados estén los trastes además de la escala y la cuerda que se usa, (tensión).

La cejuela es la encargada de controlar la acción inicial. Es esa altura y tensión que se percibe justo detrás del dedo al tocar en los primeros espacios. Este es un punto sumamente crítico: si la cejuela está muy alta, nos va a generar una tensión innecesaria en la mano y, además, graves problemas de entonación al comienzo del diapasón, en especial cuando hagamos acordes abiertos.

Para que el ajuste este correcto, la cejuela debe ranurarse al mínimo indispensable para estar lo más baja posible, pero cuidando siempre de que la guitarra no trastee en el primer traste.

Si la cejuela esta algo alta la nota que toquemos inmediatamente después sonara por encima de la afinación, en este caso la altura es adecuada proporcionando además muy buena tocabilidad.
Finalmente, tenemos las selletas, que son las que controlan la acción final y van a determinar nuestra comodidad de la mitad del diapasón en adelante. Aquí entra en juego la famosa interdependencia de la que hablábamos, ya que la altura de las selletas interactúa directamente con el relief del mástil. Presten atención a esto: si dejamos mucha curva en el mástil y ajustamos las selletas bajas, vamos a generar trasteo al final del diapasón. Por el contrario, si dejamos un brazo muy recto y usamos selletas incluso altas, el trasteo nos va a aparecer al principio del diapasón.


No podemos dar por terminada la calibración de la acción sin hablar del elemento principal de la guitarra: las cuerdas. Todo el seteo de la acción depende en gran medida del encordado que estemos usando, de la escala y de la afinación es decir de la tensión total, pero partimos de la base que conocemos la escala del instrumento y nuestra afinación meta, por tanto, las cuerdas son el factor que podemos cambiar.
Por una cuestión meramente física, las cuerdas finas (por ejemplo, un juego de 0.09) vibran mucho más, por lo que trastean con mayor facilidad si intentamos dejarlas muy bajas. A diferencia de esto, las cuerdas más gruesas (como un calibre 0.11) son mucho más rígidas, tienen un arco de vibración menor y, por ende, soportan estar más pegadas al mástil sin trasteos.
En una calibración, cuando hablamos de "audio", hay cosas que podemos cambiar y cosas que no. Obviamente, no estamos hablando de cambiar los micrófonos o la electrónica en sí, ni de modificar el material de los trastes o el hardware base del instrumento. Nos vamos a enfocar en los dos elementos que forman parte de la calibración y que, sí podemos ajustar y que van a definir el tono final de la guitarra: las cuerdas y la altura de los micrófonos, por ejemplo.
Más allá de nuestros dedos, el primer eslabón en la cadena de audio de la guitarra son las cuerdas. Un simple cambio de encordado puede hacer que el instrumento suene completamente distinto.
Este es uno de los temas que más trabajamos en los talleres y cursos online, porque es donde muchos cometen errores. La altura de las pastillas define el ataque, la dinámica y hasta la afinación de la guitarra.
Si acercamos demasiado los micrófonos a las cuerdas, ganaremos ataque y mucha presencia además de graves, pero perderemos dinámica. ¿Por qué? Porque el campo magnético se concentra demasiado; es como cuando le gritamos muy cerca de un micrófono de voz, el sonido se comprime.
Pero el problema más grave de los micrófonos altos es la famosa "stratitis". Esto ocurre especialmente con imanes de alto coeficiente magnético, como los polos pasantes de Alnico 5 (que superan los 700 u 800 Gauss). El imán literalmente atrae la cuerda, desviando su vibración natural. Esto se nota muchísimo del traste 10 en adelante (donde la cuerda se acerca más a la pastilla al ser pisada) y genera notas falsas o disonantes. Como regla general para un Alnico 5, nuestro tope de cercanía en el brazo y el medio debería ser de 4 a 5 mm para la sexta cuerda, y de 3 a 4 mm para la primera.
Por el contrario, si bajamos demasiado los micrófonos, vamos a perder definición. Perderemos ganancia, graves y agudos. Ganaremos un poco en la zona media y tendremos más dinámica, pero si nos alejamos demasiado del lóbulo magnético, la guitarra simplemente dejará de sonar con presencia.

El micrófono del puente funciona diferente. En esa zona, la cuerda vibra muchísimo menos y está más tensa, por lo que el campo magnético afecta menos su movimiento. Por lo tanto, el micrófono del puente siempre puede y debe ir más alto que el del mástil.
Ahora, si tienen configuraciones mixtas, como una Strato HSS (Humbucker y dos simples), lograr un volumen perfectamente parejo entre los tres micrófonos sin generar "stratitis" es una batalla perdida. Si buscan ese equilibrio de volumen perfecto, la solución real es usar un pedal compresor o un overdrive para nivelar la señal, no forzar la altura de las pastillas arruinando el tono.


Aquí es donde el esquema de calibración cobra sentido. No podemos ajustar el audio de forma independiente.
Si yo intento entonar (octavar) la guitarra con los micrófonos demasiado altos, la tracción magnética de la que hablábamos y que genera la ("stratitis") va a engañar a la aguja de mi afinador. Es imposible hacer una correcta y precisa entonación de esa manera.
Por eso, el flujo de trabajo que les enseño en los cursos online y presencial es:


Ya hemos cubierto la acción del instrumento y el audio, entendiendo cómo cada ajuste repercute en el resto. Ahora pasaremos una de las partes medulares de cualquier calibración: La Entonación (o lo que muchos llaman octavación).
Básicamente, la entonación consiste en lograr que la guitarra afine correctamente a lo largo de toda la escala y todo el diapasón, desde el traste cero hasta el último. Queremos que los acordes abiertos suenen perfectos y que, al tocar en la parte más alta del brazo, la aguja del afinador se mantenga en el centro.
Mecánicamente, esto lo logramos ajustando la posición de cada selleta en el puente:
Pero aquí es donde entra la magia y la complejidad del esquema que les enseño en los cursos. La entonación no depende solo de mover un tornillo en el puente; está totalmente sujeta a los demás elementos de la guitarra.
Si estás intentando octavar tu guitarra y no lo logras, es muy probable que estés fallando en alguno de estos puntos:
Primero que nada: no podemos calibrar una guitarra con cuerdas viejas. No importa cuánto tiempo tengan de colocadas, si presentan desgaste, óxido o deformación; unas cuerdas gastadas nos van a dar una afinación equivocada en el afinador, especialmente del traste 10 en adelante. Todo lo que midas en la correlación final del diapasón va a estar equivocado. El calibre de las cuerdas también dictará en qué lugar exacto debe ir la selleta.
Ya hablamos de la cejuela en el artículo sobre la acción, pero aquí vuelve a ser protagonista. La cejuela nos define la entonación en la primera mitad del diapasón (los primeros tres o cuatro espacios). Si está demasiado alta, al presionar la cuerda la desviaremos demasiado hacia el traste, creando un ángulo que subirá la afinación de la nota. Por eso, puedes tener las selletas perfectamente ajustadas y los acordes del traste 7 en adelante sonarán bien, pero los acordes al aire al principio del mástil sonarán a cualquier cosa. La afinación perfecta se daría si las cuerdas prácticamente tocaran los trastes.
Como vimos en la parte de audio, si los micrófonos (especialmente los de Alnico 5) están muy altos, la tracción magnética genera "stratitis". Esto no solo arruina el tono, sino que tracciona la cuerda y engaña completamente a nuestro afinador. Por eso, a veces es necesario bajar los micrófonos para poder hacer la entonación correctamente, y luego volver a subirlos para ajustar el audio final.
No es lo mismo entonar sobre un traste bien coronado que sobre uno gastado. Si el traste está redondo (bien coronado), la cuerda toca en un punto perfecto, básicamente en la tangente de la curva. Si el traste está gastado y cuadrado, el área de apoyo es mayor y tendremos problemas de entonación incluso si logramos octavar la guitarra. Si los trastes tienen una altura de al menos 0.80 mm por encima del diapasón, se pueden recoronar sin problemas para solucionar esto.


Finalmente, el diseño mismo de tu guitarra influye:

Afinar la nota y luego octavar cada cuerda en función únicamente del traste 12, es un típico error que se ha fomentado a través de los foros de discusión. Si usamos solo ese traste, es decir la octava, podemos llegar a tener un amplio error en como queda determinada la escala por el movimiento de la selleta. Debemos usar todas las notas a partir de al menos el traste 10 hasta el final, para establecer un prorrateo de afinación, es decir establecer un promedio correcto de afinación a lo largo de todas esas notas.
Pasemos ahora al punto final explicado en el video y visto en nuestro esquema sobre calibración, la estabilidad de afinación.
¿A qué llamamos Estabilidad de Afinación?
En términos prácticos, se refiere a la capacidad que tiene la guitarra para mantener su afinación intacta después de someterla a estrés mecánico (como hacer bends agresivos o usar la palanca de vibrato) o al enfrentarse a cambios climáticos, en especial cambios de humedad.Si afinas tu guitarra, tocas un par de acordes, haces un bend y la guitarra se desafina inmediatamente, tienes un problema de estabilidad. Y aunque el instinto inicial de la mayoría es echarles la culpa a las clavijas y salir a comprar unas nuevas, la realidad casi siempre está en otro lado. Vamos a repasar de qué depende realmente esta estabilidad.
Se los digo siempre en los talleres presenciales y en nuestros cursos online: la cejuela es el punto más crítico para la estabilidad de la afinación, teniendo un impacto incluso mayor que las propias clavijas.
¿Por qué ocurre esto? Piensen en la cejuela como el cuello de botella por donde pasa la cuerda. Si las ranuras de la cejuela son muy estrechas para el calibre que estamos usando (por ejemplo, si intentamos poner cuerdas 0.11 en una guitarra que viene de fábrica con la cejuela cortada para 0.09), la cuerda literalmente se atasca.

Cuando haces un bend o usas la palanca, la cuerda se estira y se desliza a través de la ranura. Si la ranura la "muerde" o la tranca la cuerda, porque es de mal material (como plástico barato) o está mal cortada, la cuerda no podrá regresar a su punto de reposo original. ¿El resultado? La cuerda queda trabada con mayor tensión y la nota se sube. Es fundamental que la cejuela esté perfectamente ranurada, lubricada y adaptada al calibre exacto que vamos a usar.
Por otro lado, en guitarras de gamas bajas en general viene seteada de fabrica mas alta de lo que debería, presentando los problemas que hablamos anteriormente sobre el comienzo del diapasón, además el material suele ser el de peor calidad.
Como venimos viendo, las cuerdas están presentes en cada pilar de la calibración, y aquí no son la excepción.Por pura física, las cuerdas más gruesas, al tener una mayor tensión mecánica, logran mantener la afinación de forma mucho más estable, especialmente en guitarras con puentes fijos (tipo hardtail). Al estar más tensas, son menos susceptibles a moverse accidentalmente en los puntos de apoyo o a desestabilizarse por toques accidentales. Obviamente, en una guitarra con vibrato, una cuerda más gruesa también requerirá más tensión en los resortes traseros, lo que nos lleva al siguiente punto.
El estado mecánico de tu puente es vital. Si tienes un puente fijo, la ecuación es más sencilla, pero si usas sistemas de vibrato, la cosa se complica.
Sistemas complejos como los puentes tipo Floyd Rose pueden comprometer severamente la estabilidad de la afinación si son de mala calidad o si están mal ajustados. Por ejemplo, si las morsas (los candados en la cejuela que bloquean las cuerdas) están sueltas, gastadas o no aprietan de forma pareja, el sistema completo pierde su propósito y la guitarra será inafinable. Un buen hardware facilita la vida; un hardware desgastado o de mala aleación siempre va a ceder ante la tensión y con el tiempo los problemas crecerán.
Finalmente, no podemos olvidar el factor orgánico. El instrumento está hecho de madera, un material vivo y poroso que reacciona inevitablemente a los cambios de humedad y temperatura del ambiente.Incluso si tu cejuela es perfecta, tu hardware es de alta gama y tus cuerdas son nuevas, el clima puede jugarte una mala pasada. Existen mástiles que son y muy estables ya sea por la elección de maderas o por el tipo de construcción, pero hay otros que se mueven considerablemente con apenas un 10% o 20% de variación en la humedad relativa del ambiente. Esto altera inmediatamente el relief (la curvatura del brazo) y, como aprendimos en el primer artículo, si cambia el relief, cambia la acción, cambia la tensión y, por ende, se pierde la estabilidad de la afinación.
Para ir cerrando este esquema, quiero que se queden con el flujo de trabajo lógico que aplicamos los profesionales de este ámbito para que todo esto funcione:
Si la guitarra no mantiene la afinación al final de este proceso, volvemos a revisar los puntos críticos: ¿Se tranca en la cejuela? ¿El puente vuelve a su punto cero? ¿El mástil cedió?
Si han leído con atención todo el artículo, la interpretación de este diagrama resultará sumamente clara, ya que lo que hace es estructurar visualmente todos los conceptos abordados.

Como pueden observar en el esquema, no estamos frente a una lista de tareas aisladas, sino ante una red de conexiones mecánicas y físicas. El diagrama divide la calibración en tres pilares principales numerados, que convergen en un objetivo técnico final:
El aspecto más relevante de este esquema son las flechas de interconexión. Destacan varias variables críticas que respaldan nuestros artículos previos:
La Cejuela y la Afinación Inicial (1):* Se traza una línea directa entre la altura de la cejuela (dentro del pilar de la Acción) y los posibles problemas de afinación en los primeros trastes.
La conclusión técnica principal de esta serie es que la calibración es una búsqueda de equilibrio constante.
No es posible modificar la altura de las selletas sin considerar cómo esto altera la correlación de la escala, cómo requiere compensaciones en el relief, y cómo la nueva proximidad de las cuerdas a los micrófonos modificará el comportamiento magnético y el audio. Un ajuste correcto exige comprender la guitarra como un sistema interconectado.
Espero que este análisis detallado les proporcione las herramientas necesarias para realizar el mantenimiento técnico de sus guitarras con un enfoque analítico. Conserven este esquema como material de consulta en su banco de trabajo.
¡Gracias por acompañarnos en el blog de Electrónica para Músicos! Para quienes deseen profundizar en estos conocimientos a un nivel experto, tienen a disposición nuestros cursos online y talleres presenciales que pueden visitar en esta nuestra web. Los espero la próxima…
Martin Berloto – Montevideo, Uruguay